miércoles, 9 de enero de 2008

juan ramon jimenez

Poeta español y premio Nobel de Literatura. Nació en Moguer (Huelva), y estudió en la Universidad de Sevilla. Los poemas de Rubén Darío, el miembro más destacado del modernismo en la poesía española, le conmovieron especialmente en su juventud. También sería importante la lectura de los simbolistas franceses, que acentuaron su inclinación hacia la melancolía. En 1900 publicó sus dos primeros libros de textos: Ninfeas y Almas de violeta. Poco después se instalaría en Madrid, haciendo varios viajes a Francia y luego a Estados Unidos, donde se casó con la que ya sería su compañera ejemplar de toda la vida, Zenobia Camprubí. En 1936, al estallar la Guerra Civil española se vio obligado a abandonar España. Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico, fueron sus sucesivos lugares de residencia. Moriría en este último país, donde recibió ya casi moribundo la noticia de la concesión del Premio Nobel. La obra poética de Juan Ramón Jiménez es muy numerosa, con libros que a lo largo de su vida, en un afán constante de superación, fue repudiando o de los que salvaba algún poema, casi siempre retocado en sus sucesivas selecciones. Las principales son Poesías escogidas (1917), Segunda antología poética (1922), Canción (1936) y Tercera antología (1957). La influencia del modernismo se percibe en sus primeros libros, aunque su mundo poético pronto apunta, como el de Bécquer , hacia lo inefable, con unos poemas hechos a partir de sensaciones refinadas por la espiritualidad, y de sutiles estados líricos, con un lenguaje musical.
Pero el arte de Juan Ramón Jiménez se hace independiente de cualquier escuela, aunque el simbolismo, ya totalmente asumido, siga influyendo en su poesía casi hasta el final. Con el paso de los años su estilo se hace cada vez más depurado, siempre en busca de la belleza absoluta, de la poesía y del espíritu que él intenta fundir con su lirismo esencial interior, sin dejar de ser al mismo tiempo metafísico y abstracto, como se aprecia en Baladas de Primavera (1910) o La soledad sonora (1911). Diario de un poeta recién casado (1917), escrito básicamente durante su viaje a Estados Unidos, donde conoció y se casó con Zenobia, es uno de los grandes libros de la poesía española. Contiene ritmos inspirados por el latir del mar, verso libre, prosa, sugerencias humorísticas e irónicas. El libro supone un canto a la mujer, el mundo marino y Estados Unidos. Siguen Eternidades (1918), Piedra y cielo (1919) y uno de los puntos más altos de su poesía, Estación total, un libro escrito entre 1923 y 1936, aunque no se publique hasta 1946. La identificación del poeta con la belleza, con la plenitud de lo real, con el mundo, es casi absoluta. La palabra aúna abstracción y realidad, y el poeta se convierte en -total- -concepto ya utilizadopor Juan Ramón Jiménez-, y que significa -lo universal-. Poeta total, es para él, por tanto, aquel que logra la comunión con el universo, conservando, sin embargo, su voz personal. Los escritos en prosa que formarían posteriormente la vasta galería Españoles de tres mundos (1942) empezaron a publicarse en diarios y revistas en los años inmediatamente anteriores a su exilio. Otro libro suyo escrito en prosa poética -y al que le debe gran parte de su fama universal- es Platero y yo (1917), donde funde fantasía y realismo en las relaciones de un hombre y su asno. Es el libro español traducido a más lenguas del mundo, junto con Don Quijote de Miguel de Cervantes. Escribió ya en América los Romances de Coral Gables (1948) y Animal de fondo (1949). Con ellos y el poema 'Espacio', Juan Ramón Jiménez alcanza lo que se ha llamado su -tercera plenitud- determinada por el contacto directo con el mar. En Animal de fondo el símbolo lo expresa con un lenguaje próximo a una religiosidad inmanente y panteísta. La poesía antes que palabra es conciencia; inteligencia que permite al poeta nombrar. El tiempo acaba fundiéndose con el espacio. El poeta simbolista y romántico, metafísico después y puro-que configuran al Juan Ramón Jiménez más hondo e intenso-, se revela finalmente como un visionario y metafísico que mantiene una alta tensión poética a partir de iluminaciones nacidas en lo profundo de su sensibilidad.

manuel machado

El poeta Manuel Machado Ruiz nació en Sevilla, actual capital de la comunidad autónoma de Andalucía (España), el 29 de agosto del año 1874. Su padre (Antonio Machado Álvarez) era un conocido folclorista sevillano de sobrenombre «Demófilo» y su madre Ana Ruiz. Su hermano fue otro poeta de talla similar y de trayectoria paralela: Antonio Machado. De su padre heredó con creces el amor a lo auténtico del carácter popular andaluz. También su infancia debió transcurrir en un patio de Sevilla, en donde habría un alegre huerto con, -al menos-, un limonero, en el seno del palacio de Las Dueñas, en donde su padre trabajaba como administrador de la ilustre casa ducal de Alba. Pero cuando Manuel tenía 9 años, Sevilla se les había quedado pequeña y hubo que buscar fortuna en la capital de España, que siempre acoge a todos con los brazos abiertos. La familia se trasladó a Madrid y allí fue donde desarrolló lo importante de sus estudios que llegaron hasta la licenciatura de Filosofía y Letras. A partir de esos años, la familia Machado volvería a Sevilla en muy escasas ocasiones pero lo sevillano y lo andaluz siempre fue para él una referencia viva, aunque distante, por la nostalgia y el amor que derramaban sus padres hacia la tierra que les vio nacer.En el año 1938 -en plena guerra civil- fue designado para ocupar un sillón en la Real Academia Española. Manuel y Antonio, dos poetas hermanos que despuntaban en aquel Madrid de principios del siglo XX, ambos llegaron a colaborar en la creación teatral, siempre impregnada de situaciones que recordaban al típico ambiente andaluz. La obra cumbre de la creación teatral de los hermanos Machado, es sin duda, «La Lola se va a los Puertos» de la cual se han hecho un par de versiones cinematográficas.
Después vino el aperturismo español de los años 60 y 70 en donde ya se vislumbraba (o más bien se anhelaba) el final de la opresora dictadura franquista. Aquella juventud que militaba en el antifranquismo, dio de lado a todo poeta amparado por la dictadura, y empezó a abrazar a esos otros que murieron -o aún vivían- en el exilio. La obra de Manuel Machado fue dada de lado, y su vacío se llenó con la obra poética de su hermano Antonio. No se trata aquí de comparar cuál de los hermanos dispone de una mayor profundidad poética, más completa, de mayor calidad. Esto, como otras muchas cosas, queda para ser escogido por el gusto de cada cual. Pero nuestro poeta es el gran conocedor y divulgador de letras de los cantes flamencos, que a decir con el gracejo típico andaluz, ha quedado bajo el conocido nombre de "cante jondo".

gaudi


Parece que Gaudí nació en Riudoms, en el Mas de la Calderera, el 25 de junio de 1852, una pequeña población cercana a Reus. Pero a pesar de eso, no está claro si nació en Riudoms o en Reus, dado que el propio Gaudí, a lo largo de su vida a veces declaró que nació en un sitio y a veces en el otro. También consta en numerosos documentos que es hijo de Reus. La partida de bautismo se encuentra en la Iglesia parroquial de San Pedro de Reus, (26 de junio de 1852). Gaudí fue un niño débil al nacer, por lo que al día siguiente fue bautizado. Pero siempre se jactaba, aparte de su origen mediterráneo, de que él había luchado por sobrevivir.
De sus padres heredó una estimable tradición artesanal. Su padre fue el calderero de Riudoms, y su abuelo materno lo fue en Reus. Y otros antepasados suyos habían sido toneleros, tejedores... Gaudí decía que «tantas generaciones de gente de espacio terminaba por dar una preparación». Desde niño se habituó al trabajo artesanal. Las grandes placas de cobre que trabajaba su padre eran convertidas en recipientes. Durante su infancia estuvo aquejado de una enfermedad que le impedía ir a la escuela. Padeció fiebres reumáticas. Por ello, dicen sus biógrafos que fue un niño tímido e introvertido; pero tal vez fue por no poder hacer lo que hace cualquier niño de su edad por lo que Gaudí se volvió un gran observador de la vida y de la naturaleza, que le provocaron una curiosidad básica hacia todo cuanto lo rodeaba.
Gaudí no fue un alumno brillante; pero sí, desde siempre, tremendamente imaginativo. Es destacable que, junto a sus dos amigos, ideara e intentara promover con tan solo quince años un plan de rehabilitación para el Monasterio de Poblet que había de impresionar por su modernidad y por lo que hoy llamaríamos el desarrollo sostenible del monumento e inmediaciones. En el fondo, la revitalización de uno de los monumentos más importantes de Cataluña y el mausoleo de parte de los reyes de Aragón viene de una profunda espiritualidad romántica, propia de la época, que entroncaba con un pasado medieval vivido como glorioso.